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= Domingo 05 de
Julio, 2009
Décimocuarto
Domingo del Tiempo Ordinario
Día del Señor
El Espíritu del
Señor está sobre mí
Dichoso el que se
acoje al Señor
Antífona de Entrada
Recordaremos, Señor, los dones de tu amor, en
medio de tu templo. Que todos los hombres de la tierra te conozcan y
alaben, porque es infinita tu justicia.
Se dice Gloria.
Oración Colecta
Oremos:
Dios nuestro, que por medio
de la muerte de tu Hijo has redimido al mundo de la esclavitud del
pecado, concédenos participar ahora de una santa alegría y,
después en el cielo, de la felicidad eterna.
Por nuestro Señor
Jesucristo...
Amén.
Primera Lectura
Lectura del libro del
profeta
Ezequiel (2, 2-5)
En aquellos días, el espíritu entró en mí, hizo
que me pusiera en pie y oí una voz que me decía: “Hijo de hombre, yo
te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde, que se ha sublevado
contra mí.
Ellos y sus padres me han traicionado hasta el
día de hoy. También sus hijos son testarudos y obstinados.
A ellos te envío para que les comuniques mis
palabras. Y ellos, te escuchen o no, porque son una raza rebelde, sabrán
que hay un profeta en medio de ellos”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial Salmo 122
Ten piedad de
nosotros,
ten piedad.
En ti, Señor, que
habitas en lo alto, fijos los ojos tengo, como fijan sus ojos en las
manos de su señor, los siervos.
Ten piedad de
nosotros,
ten piedad.
Así como la esclava en
su señora tiene fijos los ojos, fijos en el Señor están los nuestros, hasta
que Dios se apiade de nosotros.
Ten piedad de
nosotros,
ten piedad.
Ten piedad de nosotros,
ten piedad, porque estamos, Señor, hartos de injurias; saturados estamos
de desprecios, de insolencias y burlas.
Ten piedad de
nosotros,
ten piedad.
Segunda Lectura
Lectura de la segunda
carta
del apóstol san Pablo a
los
corintios (12, 7-10)
Hermanos: Para que yo no me llene de soberbia
por la sublimidad de las revelaciones que he tenido, llevo una
espina clavada en mi carne, un enviado de Satanás, que me abofetea para
humillarme. Tres veces le he pedido al Señor que me libre de esto,
pero él me ha respondido: “Te basta mi gracia, porque mi poder se manifiesta
en la debilidad”.
Así pues, de buena gana prefiero gloriarme de
mis debilidades, para que se manifieste en mí el poder de Cristo.
Por eso me alegro de las debilidades, los insultos, las necesidades,
las persecuciones y las dificultades que sufro por Cristo, porque
cuando soy más débil, soy más fuerte.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El Espíritu del Señor está sobre mí; él me ha
enviado para anunciar a los pobres la Buena nueva.
Aleluya.
Evangelio
† Lectura del santo
Evangelio
según san Marcos (6, 1-6)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en
compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar
en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con
asombro: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene
esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es éste el
carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y
Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?”
Y estaban desconcertados.
Pero Jesús les dijo: “Todos honran a un
profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa”. Y
no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles
las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella
gente. Luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor
Jesús.
Se dice Credo.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Levantemos nuestros ojos al
Señor y confiando en su misericordia pidámosle por nosotros y por el
mundo entero. Invoquémosle con fe diciendo:
Te lo pedimos,
Señor.
Para que el Señor aleje de la Iglesia todo
triunfalismo.
Oremos.
Te lo pedimos,
Señor.
Para que nuestros Pastores, escuchando a los
pobres y sencillos, se abran a los valores ocultos a los sabios de
este mundo.
Oremos.
Te lo pedimos,
Señor.
Para que en nuestro país reine el respeto, la
solidaridad y el empeño por el bien común.
Oremos.
Te lo pedimos,
Señor.
Para que los enfermos, los que son
incomprendidos o perseguidos, los que se ven privados de lo necesario para
vivir con dignidad, experimenten la fuerza de Cristo que los
sostiene.
Oremos.
Te lo pedimos,
Señor.
Para que el Señor sea la posesión y la
felicidad de los difuntos.
Oremos.
Te lo pedimos,
Señor.
Para que no nos quedemos en las apariencias
sino que descubramos la presencia de Cristo en el corazón de nuestros hermanos.
Oremos.
Te lo pedimos,
Señor.
Celebrante:
Muéstranos, Señor, tu
amor y tu fidelidad, escucha nuestras oraciones y haz que vivamos con humildad
de corazón.
Por Jesucristo nuestro
Señor.
Amén.
Oración sobre las Ofrendas
Que el sacrificio que
vamos a ofrecerte nos purifique, Señor, y nos ayude a conformar
cada día más nuestra vida con los ejemplos de tu Hijo Jesucristo, que
vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
Prefacio Dominical IV
Historia de la
salvación
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado
hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro
deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor. Porque
naciendo, restauró nuestra naturaleza caída; con su muerte destruyó nuestros
pecados; al resucitar nos dio nueva vida; y ascendiendo hasta ti, Padre,
nos abrió las puertas del Reino de los cielos.
Por eso, unidos a los coros angélicos, te
aclamamos, llenos de alegría:
Santo, Santo,
Santo...
Antífona de la Comunión
Probad y ved qué bueno es el Señor; dichoso el
que se acoge a él.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Dios omnipotente y eterno, que
nos has alimentado con el sacramento de tu amor, concédenos vivir siempre
en tu amistad y agradecer continuamente tu misericordia.
Por Jesucristo, nuestro
Señor.
Amén.
* * *
Comentario Servicio Bíblico
Latinoamericano