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San Joaquín y santa Ana
Padres de la Virgen
María, Memoria
Abandonaron a Dios, que les dio la vida
Dichosos los corazones limpios
Antífona de Entrada
Benditos sean san Joaquín y santa Ana, porque fueron los padres de
la Virgen María; por ella nos
ha venido la salvación prometida a todas las naciones.
Oración Colecta
Oremos:
Dios de nuestros padres, que concediste a san Joaquín y a
santa Ana el privilegio
de ser los padres de María,
la madre del Salvador, ayúdanos,
por su intercesión, a alcanzar la salvación eterna.
Por nuestro
Señor Jesucristo...
Amén.
Primera Lectura
Lectura del libro
del profeta
Jeremías (13, 1-11)
El Señor me dijo: “Ve a comprar un cinturón de lino y póntelo en la cintura, pero no lo metas en el agua”. Compré el cinturón y me lo puse en la cintura, según la orden del Señor.
Entonces el Señor me habló por segunda vez y me dijo:
“Toma el cinturón que compraste y
que llevas puesto en la cintura, levántate y vete al río Eufrates y escóndelo ahí, en el agujero de una roca”. Fui y lo escondí en el Eufrates, como me había ordenado el Señor.
Al cabo de mucho tiempo, me dijo el Señor: “Levántate, vete al Eufrates y recoge el cinturón que te mandé
que escondieras ahí”. Fui al Eufrates, escarbé y recogí el cinturón del sitio donde lo había escondido; pero el cinturón se había podrido: no servía para nada.
Entonces el Señor me habló y me dijo: “Esto dice el Señor:
‘Del mismo modo haré yo que se pudra la gran soberbia de Judá y de Jerusalén. Ese pueblo malvado se ha negado a obedecerme, se porta obstinadamente, ha seguido a
otros dioses para servirlos y adorarlos, y será como este cinturón, que ya no sirve
para nada. Porque así como el cinturón va adherido al cuerpo,
así quise llevar
unidas a mí a la casa
de Israel y a la casa de Judá, para que fueran
mi pueblo, mi fama, mi gloria
y mi honor; pero ellos
no me escucharon’ ”.
Palabra de Dios.
Te alabamos,
Señor.
Salmo Responsorial
Deuteronomio 32
Abandonaron a Dios,
que les dio la vida.
Abandonaron a Dios, que los creó, y olvidaron al Señor, que les dio la vida. Lo vio el Señor, y encolerizado, rechazó a sus hijos
y a sus hijas.
Abandonaron a Dios,
que les dio la vida.
El Señor
pensó: “Me les voy a esconder y voy a ver en qué acaban, porque son una generación depravada, unos hijos infieles.
Abandonaron a Dios,
que les dio la vida.
Ellos me han
dado celos con un dios
que no es Dios y me han encolerizado con sus ídolos; yo también les voy a dar celos con un pueblo que, no es pueblo y los voy a encolerizar con una nación insensata.
Abandonaron a Dios,
que les dio la vida.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Por su propia
voluntad el Padre nos engendró por medio
del Evangelio, para que fuéramos, en cierto modo, primicias
de sus creaturas.
Aleluya.
Evangelio
† Lectura
del santo Evangelio
según san Mateo (13, 31-35)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra
parábola a la muchedumbre:
“El Reino de los cielos
es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en su huerto.
Ciertamente es la más
pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega
a ser más grande que las
hortalizas y se convierte
en un arbusto, de manera
que los pájaros vienen y hacen su nido en las
ramas”.
Les dijo también otra parábola:
“El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una
mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por
fermentar”.
Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas con parábolas, y sin parábolas
nada les decía, para que se cumpliera lo que dijo el profeta: Abriré mi boca y
les hablaré con parábolas; anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Pidamos humildemente
a Dios que haga resplandecer su amor y su poder
sobre nosotros y que atienda las oraciones que la Iglesia hoy quiere presentarle en la fiesta de los Santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen
María. Digamos:
Te rogamos,
óyenos.
Por el Papa, por los obispos y por toda la iglesia del nuevo milenio: para que sean
signos de unidad para el Pueblo de Dios, y con su
vida estimulen la fe de los creyentes.
Oremos al Señor.
Te rogamos,
óyenos.
Por todos los cristianos: para que aprendamos a contemplar los misterios de nuestra fe y a dar gracias a Dios por todos los que supieron contribuir a la realización de su plan de salvación.
Oremos al Señor.
Te rogamos,
óyenos.
Por los abuelos: para que encuentren
en sus hijos y nietos la acogida y el cariño que ellos han prodigado a lo largo de toda su vida.
Oremos al Señor.
Te rogamos,
óyenos.
Por los ancianos y enfermos, por los que sufren o están tristes: para que
la intercesión de los padres de la Virgen María les alcance de Dios consuelo, alivio y esperanza. Oremos al Señor.
Te rogamos,
óyenos.
Por la paz del mundo: para que desaparezcan las ambiciones, se acaben las enemistades y brote en el corazón de todos los hombres el
amor. Oremos al Señor.
Te rogamos,
óyenos.
Por nosotros y nuestras familias: para que esta
Eucaristía nos purifique y nos acerque más al Dios de la vida y nos identifique con Jesucristo su Hijo. Oremos al Señor.
Te rogamos,
óyenos.
Celebrante:
Oh Dios, escucha las oraciones que te
presentamos en la fiesta de los padres de nuestra Madre, la Virgen María, y por su
intercesión, danos lo que Tú sabes
que necesitamos para vivir cada vez más unidos
a Ti.
Por Jesucristo
nuestro Señor.
Amén.
Oración sobre las Ofrendas
Acepta, Señor,
el sacrificio que vamos a ofrecerte y concédenos participar por él de la salvación prometida en
Cristo a Abraham y a su descendencia.
Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Amén.
Prefacio de los Santos I
La gloria
de los santos.
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo
y necesario.
En verdad es justo darte gracias
y deber nuestro glorificarte, Padre santo. Porque tu gloria
resplandece en cada uno de los santos, ya que, al coronar
sus méritos, coronas tus propios dones. Con
su vida, nos proporcionas ejemplo; ayuda, con su intercesión, y por la comunión con ellos, nos haces
participar de sus bienes, para que, alentados por testigos
tan insignes, lleguemos
victoriosos al fin de la carrera
y alcancemos con ellos
la corona inmortal de la gloria.
Por Cristo nuestro Señor.
Por eso, con los ángeles y arcángeles, y con
la multitud de los santos,
te cantamos un himno de alabanza, diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo…
Antífona de la Comunión
Dichosos los corazones limpios porque han recibido la bendición del Señor y han encontrado gracia delante de Dios, su salvador.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Padre santo,
que quisiste que tu Unigénito
se hiciera hermano nuestro para convertirnos en hijos tuyos, concede a quienes has
alimentado con el Cuerpo
y la Sangre de Cristo un verdadero espíritu filial y una sincera caridad fraterna.
Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Amén.