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= Miercoles 28 de Julio, 2010
Me alegraré, Señor, por tu bondad
Feria de la 17a. semana del Tiempo Ordinario
Dios mío, líbrame de mis enemigos
Antífona de Entrada
Dios mío, ten piedad de mí, pues sin cesar te invoco.
Tú eres bueno y clemente y no niegas tu amor al que te invoca.
Oración Colecta
Oremos:
Dios misericordioso,
de quien procede todo lo bueno, inflámanos con tu amor y acércanos más a ti a fin de que podamos crecer
en tu gracia y perseveremos en ella.
Por nuestro
Señor Jesucristo…
Amén.
Primera Lectura
Lectura del libro
del profeta
Jeremías (15, 10. 16-21)
¡Ay de mí, madre mía! ¿Por qué me engendraste para que fuera objeto de pleitos y discordias en todo el país? A nadie debo dinero, ni me lo deben a mí, y sin embargo, todos me maldicen.
Siempre que oí
tus palabras, Señor, las acepté
con gusto; tus palabras
eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque yo defendía tu causa,
Señor, Dios de los ejércitos.
No me senté a reír con los que se divertían; forzado por tu mano,
me sentaba aparte, porque me habías contagiado con tu propia ira. ¿Por qué mi dolor no acaba nunca y mi herida se ha vuelto incurable? ¿Acaso te
has convertido para mí, Señor, en espejismo
de aguas que no existen?
Entonces el Señor me respondió: “Si te
vuelves a mí, yo haré que
cambies de actitud, y seguirás a mi servicio; si separas el metal precioso de la escoria, seguirás siendo mi profeta. Ellos cambiarán de actitud para contigo y no tú para con ellos. Yo te convertiré frente a este pueblo en una poderosa muralla de bronce: lucharán contra ti, pero no podrán contigo, porque yo estaré a tu lado para librarte
y defenderte,
dice el Señor. Te libraré de las manos de los perversos, te rescataré de las manos de los poderosos”.
Palabra de Dios.
Te alabamos,
Señor.
Salmo Responsorial Salmo 58
Me alegraré, Señor,
por tu bondad.
Dios mío,
líbrame de mis enemigos, protégeme de mis agresores; líbrame de los que hacen injusticias, sálvame de los hombres sanguinarios.
Me alegraré, Señor,
por tu bondad.
Mira cómo
se conjuran contra mí
los poderosos y esperan el
momento de matarme. Sin embargo, Señor, en mí no hay crimen ni
pecado; sin culpa mía,
avanzan contra mí para atacarme.
Me alegraré, Señor,
por tu bondad.
En ti,
Señor, tendré fijos los ojos, porque tú eres
mi fuerza y mi refugio. El
Dios de mi amor vendrá
en mi ayuda y me hará ver la derrota de mis enemigos.
Me alegraré, Señor,
por tu bondad.
Yo celebraré
tu poder y desde la mañana me alegraré por tu bondad, porque has
sido mi defensa y mi refugio en el día de la tribulación
Me alegraré, Señor,
por tu bondad.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
A ustedes los llamo amigos, dice el Señor,
porque les he dado a conocer
todo lo que le he oído a mi Padre.
Aleluya.
Evangelio
† Lectura
del santo Evangelio
según san Mateo (13,
44-46)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que
lo encuentra lo vuelve
a esconder y, lleno de
alegría, va
y vende cuanto tiene y compra aquel campo.
El Reino
de los cielos se parece
también a un comerciante
en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va
y vende cuanto tiene y la compra”.
Palabra del
Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Acepta, Señor,
los dones que te presentamos
y realiza en nosotros
con el poder de tu Espíritu, la obra redentora que se actualiza en esta Eucaristía.
Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Amén.
Prefacio Común
I
Restauración universal en Cristo
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo
y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor. A quien
hiciste fundamento de todo y de cuya plenitud quisiste que participáramos todos. El cual, siendo Dios, se anonadó a sí mismo, y por
su sangre derramada en la cruz, puso en paz todas
las cosas. Y así, constituido
Señor del universo, es fuente de salvación eterna para cuantos
creen en él.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y
con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo…
Antífona de la Comunión
Qué grande es la delicadeza del amor que
tienes reservada, Señor, para tus
hijos.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Te rogamos,
Señor, que este sacramento
con que nos has alimentado, nos haga crecer en tu amor y nos impulse a servirte en nuestros prójimos.
Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Amén.
Comentario Servicio Bíblico
Latinoamericano