Eclo 47,2-13: De todo corazón amó David a su Creador, entonando
salmos cada día
Salmo
responsorial: 17: Bendito sea mi Dios y
Salvador
Mc
6,14-29: Es Juan, a quien yo
decapité, que ha resucitado
¿Por
qué causa o proyecto ‘perdemos la cabeza’? En el lenguaje cotidiano existe la
expresión ‘perder la cabeza’, sinónimo de realizar una gran locura o de actuar
de una forma poco comprensible. Juan es decapitado en prisión por una locura de
su gobernante Herodes, pero el Bautista no llega allí por accidente, sino como
consecuencia de su testimonio. Marcos nos narra que Juan es arrestado al
comienzo de la misión de Jesús (Mc 1,14) y los otros evangelios nos dicen que
su constante denuncia de las perversiones de los gobernantes provoca pronto una
fuerte represión contra él. Durante su prisión, Juan no cesa de exhortar al rey
a observar el camino que la Ley de Moisés exige al gobernante de Israel. En
esto sigue el camino de muchos profetas bíblicos, aunque sin caer nunca en el
servilismo, ya que es consciente de que hace el llamado a un hermano de su
propio pueblo.
Nosotros
ahora debemos preguntarnos, ¿qué nos hace perder la cabeza? ¿Serán las locuras
del consumismo, de la violencia, del fanatismo religioso, del sedentarismo? O,
atendiendo al llamado de Jesús, ¿estamos dispuestos a ‘perder la cabeza’ por él
y su evangelio? (Mc 8,34-38).
Colaboración Servicio Bíblico Latinoamericano