Viernes 03 de Febrero de 2012
Fiesta de la Virgen de Suyapa, Honduras
Blas, Óscar

INICIO

Eclo 47,2-13: De todo corazón amó David a su Creador, entonando salmos cada día
Salmo responsorial: 17: Bendito sea mi Dios y Salvador
Mc 6,14-29: Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado

¿Por qué causa o proyecto ‘perdemos la cabeza’? En el lenguaje cotidiano existe la expresión ‘perder la cabeza’, sinónimo de realizar una gran locura o de actuar de una forma poco comprensible. Juan es decapitado en prisión por una locura de su gobernante Herodes, pero el Bautista no llega allí por accidente, sino como consecuencia de su testimonio. Marcos nos narra que Juan es arrestado al comienzo de la misión de Jesús (Mc 1,14) y los otros evangelios nos dicen que su constante denuncia de las perversiones de los gobernantes provoca pronto una fuerte represión contra él. Durante su prisión, Juan no cesa de exhortar al rey a observar el camino que la Ley de Moisés exige al gobernante de Israel. En esto sigue el camino de muchos profetas bíblicos, aunque sin caer nunca en el servilismo, ya que es consciente de que hace el llamado a un hermano de su propio pueblo.

Nosotros ahora debemos preguntarnos, ¿qué nos hace perder la cabeza? ¿Serán las locuras del consumismo, de la violencia, del fanatismo religioso, del sedentarismo? O, atendiendo al llamado de Jesús, ¿estamos dispuestos a ‘perder la cabeza’ por él y su evangelio? (Mc 8,34-38).

 

 

 

 

  Colaboración Servicio Bíblico Latinoamericano